La llama que estuvo a punto de apagarse, al fin brillará en Tokio

La silueta de un jugador alemán contra la pared, durante una sesión de entrenamiento de voleibol de playa antes de los Juegos Olímpicos de verano en Tokio, el 20 de julio de 2021. Foto Ap

Tokio. La mítica llama olímpica estuvo a punto de apagarse por la pandemia de coronavirus. A pesar de la adversidad y sus efectos, con un año de retraso, al fin brillará en Tokio y en sus estadios a partir del jueves. Durante dos semanas el mundo será testigo de hazañas deportivas, aunque todavía bajo la amenaza del Covid-19.

Más que el medallero, el mundo –en particular Japón, cuya población ha sido hostil a los Juegos de la pandemia–, va a escrutar las cifras diarias de los casos de Covid entre los deportistas, voluntarios y otros participantes de los juegos.

Desde el 1º de julio, el comité organizador de Tokio 2020 ha registrado 55 casos positivos, incluidos dos deportistas residentes en la Villa Olímpica el domingo.

Para tranquilizar a la opinión pública, que en su gran mayoría prefería un nuevo aplazamiento o la anulación definitiva de estos Juegos Olímpicos, las autoridades japonesas han tomado medidas drásticas, entre ellas, pruebas diarias para los deportistas, uso obligatorio de mascarilla para todos, reuniones limitadas al mínimo estricto en la Villa Olímpica, prohibición de viajar a Japón para los familiares de los deportistas extranjeros y, por último, lo nunca antes visto en la historia de la justa, la ausencia casi total de público.

Un gasto desaforado de 15 mil 345 millones de dólares, incluido un coste adicional de 2 mil 715 millones de dólares debido al aplazamiento y a las medidas anti-virus, tienen lista a Tokio para dar inicio a la justa tradicional, pero la ciudad de 14 millones de habitantes está sometida a un estado de emergencia sanitaria, durante toda justa, que obliga a bares y restaurantes a cerrar a las 20 horas locales.

Quedó lejos el entusiasmo desbordado que suscitó la designación de la capital nipona como ciudad anfitriona de los 32 juegos de la historia moderna el 8 de septiembre de 2013. En la televisión, ese día, los presentadores de la televisión lloraron, mientras el país lo celebraba.

Japón se recuperaba de la triple catástrofe del 11 de marzo de 2011 (terremoto, tsunami, accidente nuclear de Fukushima), que se cobró 18 mil 500 vidas, y se bautizó como los Juegos de la reconstrucción.

Pero eso fue antes del Covid, que cambió de forma profunda al planeta y ha causado cerca de 15 mil muertes en Japón.

La pandemia no ha sido el único motivo de preocupación y críticas a los organizadores; el presidente del comité organizador Yoshiro Mori tuvo que dimitir en febrero pasado por declaraciones sexistas.

En el plano deportivo, estos Juegos Olímpicos ya son históricos, ya que por primera vez habrá tantas mujeres como hombres que participarán en las 339 pruebas en el programa, en nombre del equilibrio entre sexos promovido por Thomas Bach, que también impulsó la inclusión de los deportes llamados jóvenes y urbanos, como el skateaboard, el surf, el baloncesto 3×3 o la escalada.

AFP