
A la defensiva sobre la economía y ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato, el presidente Trump dejó claro que su estrategia política consiste en pintar a los demócratas como antipatriotas y “locos”.
Fue el espectáculo como estrategia de supervivencia.
En su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Donald Trump no se molestó en presentar una serie de nuevas políticas, algo inusual en un año de elecciones intermedias en el que el control del Congreso está en juego. No parecía preocupado por demostrar que entiende el tema que más preocupa a los estadounidenses. La “asequibilidad”, dijo, era parte de una “sucia y podrida mentira” perpetuada por los demócratas.
En lugar de eso, con el estilo incisivo de un político hecho para la campaña y los instintos de un exproductor de telerrealidad, pasó casi dos horas provocando a las filas de indignados demócratas en la cámara y esforzándose por definirlos ante el electorado como “enfermos”, antipatriotas y totalmente alejados de los valores de la mayoría de los estadounidenses.
“Esta gente está loca, se los digo. Están locos”, dijo Trump en un momento dado, mientras relataba la historia de un joven a quien habían obligado a someterse a una transición de género. “Vaya, vaya, tenemos suerte de tener un país con gente como esta: los demócratas están destruyendo nuestro país, pero lo hemos detenido justo a tiempo”.
Kenny Holston/The New York Times