La diferencia entre los rendimientos de la deuda pública a 10 años de Francia y Alemania alcanzó su nivel más alto desde la crisis de la deuda de la zona euro.
El euro ha estado cayendo frente al dólar durante gran parte de 2026, con un descenso de alrededor del 5 por ciento desde principios de año. El cinco de octubre de 2026, alcanzó los 1,12 dólares, su nivel más bajo desde principios de 2025.
Las preocupaciones sobre la deuda de la eurozona, especialmente en Francia, se suman a los temores ya existentes de los inversores respecto a los rendimientos de los bonos públicos a nivel mundial y al aumento de los precios del petróleo.
Ricardo Amaro, economista jefe para la zona euro de Oxford Economics, explica a DW que esta caída generalizada puede atribuirse a una reevaluación de las expectativas de los inversores respecto a la política de la Reserva Federal de EE. UU. Ante el aumento de los rendimientos de los bonos a nivel mundial, se espera una subida de los tipos de interés.
Sin embargo, el experto también apunta que la última ola de ventas del euro se debió, en particular, a la preocupación por Francia, donde «los inversores se han posicionado ante un mayor riesgo fiscal».
Difícil situación en Francia
La ola de ventas de deuda francesa se aceleró la semana pasada a medida que crecían las dudas sobre su viabilidad a largo plazo. Los bonos del Estado francés a 10 años —el coste que Francia debe pagar por pedir dinero prestado en un plazo de 10 años desde la emisión de la deuda— subieron hasta alcanzar un rendimiento del 5 por ciento, antes de repuntar ligeramente.
Francia arrastra desde hace tiempo problemas fiscales subyacentes. Desde que el presidente Emmanuel Macron asumió el cargo en mayo de 2017, el gasto público ha aumentado, al tiempo que se han introducido profundos recortes fiscales. Como resultado, la deuda pública del país ha aumentado en más de un billón de euros (1,12 billones de dólares).
La ratio entre deuda y PIB de Francia se sitúa actualmente en casi el 118 por ciento. El país registra de forma sistemática presupuestos desequilibrados. Su déficit presupuestario anual supera regularmente el 5 por ciento.
Para muchos inversores, la preocupación generalizada por los bajos niveles de crecimiento de la zona euro y el aumento de los precios de la energía ha contribuido a que se vuelva a centrar la atención en Francia, lo que ha llevado a muchos a refugiarse en opciones consideradas más seguras, como la deuda pública alemana.
La diferencia entre los rendimientos de la deuda pública francesa y alemana a 10 años alcanzó la semana pasada su nivel más alto desde la crisis de la deuda de la eurozona. Este indicador de la estabilidad financiera de la UE se sigue muy de cerca.
¿Qué puede hacer el BCE?
La presión resultante sobre el euro y sobre otros mercados de deuda pública, incluido el italiano, ha provocado que se pida al Banco Central Europeo (BCE) que tome medidas para evitar que la preocupación por Francia se convierta en pánico.
Jim Reid, de Deutsche Bank, señaló en una nota esta semana que, en un momento dado de la semana pasada, el diferencial entre los bonos alemanes y franceses se había ampliado tanto que se avecinaba un «minipánico».
«La gran pregunta es si esto supone el inicio de una nueva crisis de deuda soberana en la zona euro o si los mercados ya han reaccionado de forma exagerada», dijo.
Ricardo Amaro afirma que la situación supone un reto para el BCE, ya que debe actuar sin empeorar las cosas.
Prevé que los responsables políticos seguirán vigilando la evolución del tipo de cambio entre el dólar estadounidense y el euro, pero que, por el momento, se abstendrán de intentar influir en el mercado.
¿Qué está en juego?
La incertidumbre abunda debido a las presiones tanto políticas como económicas. Francia se ha visto azotada por crisis políticas en los últimos años, en las que la aprobación de los presupuestos anuales se ha convertido en una prueba de fuego para la estabilidad del Gobierno.
Aunque se ha acordado el presupuesto para 2027, con reformas destinadas a reducir el déficit, el partido de derecha Agrupación Nacional sigue ocupando una posición privilegiada de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en las que es probable que Marine Le Pen sea la principal candidata.
La preocupación por la política económica francesa en caso de que Le Pen gane las elecciones presidenciales está asustando a los inversores, como lo ha hecho el auge de la ultraderechista AfD en Alemania, que ha suscitado dudas sobre el futuro rumbo de la economía clave del bloque comunitario. Gran parte de la inestabilidad política en la UE se debe al descontento de los votantes por el elevado coste de vida.
Según Amaro, un euro más débil podría agravar la inflación. Aumentaría el coste de los productos importados, especialmente aquellos cuyo precio se fija en dólares estadounidenses.
Las materias primas mundiales, como el petróleo y el gas, se cotizan en dólares, lo que significa que los precios de la energía, ya en alza, probablemente subirían aún más, al igual que las importaciones de EE. UU.
¿La próxima crisis financiera?
Con el recuerdo aún fresco de la crisis de la deuda soberana que afectó a la UE a principios de la década de 2010, muchos observadores empiezan a preguntarse si los movimientos en torno a la deuda francesa podrían ser indicativos de una nueva crisis en la zona euro.
Geoffrey Yu, estratega sénior de BNY, cree que esas preocupaciones son infundadas. «Las comparaciones con 2012 están muy lejos de la realidad», sostiene.
Sin embargo, Amaro señala que el hecho de que se esperen nuevas subidas de los tipos de interés por parte del BCE este año, junto con el empeoramiento de las perspectivas de inflación, hace que esta sea una situación que debe gestionarse y supervisarse con mucho cuidado.
(vt/rml)
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